Diseño vial y servicios de emergencia

Cualquiera ha oído el chiste de que tarda más en llegar una ambulancia que una pizza. Y aunque en varias partes del mundo pueda preferirse en ciertos casos llamar un Uber y no una ambulancia (por los costos, pero también Uber tiene mejor distribución de unidades que le permita llegar primero); Uber no sustituye bomberos ni policía. En cualquier caso, todos los vehículos que cubren emergencias deben enfrentarse a un reto en común: el diseño vial. Es probable que, en algún momento de nuestra existencia, el diseño del vecindario donde nos encontremos constituya un factor de vida o muerte. Por eso es necesario conocer sus implicaciones y exigir que se haga con responsabilidad. Está estudiado que puede incrementar o reducir los tiempos de traslado de los vehículos de emergencia, puede incrementar o reducir la incidencia de urgencias como crímenes y accidentes viales y, además, permite o dificulta la organización vecinal, crucial al momento de una primera respuesta.

Servicios de emergencia

Respecto de los tiempos de traslado, los callejones, las terminaciones en retorno (llamadas cul de sac) y las calles o barrios enrejados incrementan el tiempo que tardan en llegar los servicios de emergencia. Cuando las calles están interrumpidas, los vehículos deben dar rodeos que cuestan minutos muy valiosos. Pensemos en un caso extremo de zona bardeada en la Ciudad de México que corta el paso de vehículos de emergencia: el aeropuerto. Si un alumno de la escuela primaria Abel Gámiz (al norponiente) debiera ser trasladado de urgencia a la Unidad Médica Toxicológica Venustiano Carranza (al sur), a distancia lineal de 2.6 kilómetros, su traslado en automóvil a las 8 am podría durar media hora. Es decir, casi lo mismo que uno haría caminando si no existiera una barrera urbana como el aeropuerto. Problemas similares ocurren en los suburbios o en calles enrejadas donde uno espera tener una vida tranquila… mientras no tenga una emergencia y sienta que merodea la desgracia. Las demoras se disparan cuando se vive en una ciudad dispersa o cuando los desarrolladores y el gobierno no previeron, o no quisieron prever, predios para los servicios de emergencia cercanos y los existentes quedan sobrepasados. Esto significa lucro rápido para quienes fraccionan y altos costos futuros para quienes vivirán ahí.

La traza también se vincula con la incidencia de emergencias. Muchos crímenes ocurren cerca de avenidas principales (donde hay multitudes y anonimato, o donde el delincuente puede darse mejor a la fuga). En contraste, las calles vecinales con muchas conexiones suelen ser más seguras. También, se ha visto que las avenidas son propensas a tener el doble de lesiones de tránsito que las calles locales, y las curvas el triple que las rectas. Los vecindarios bien diseñados, además, forman comunidad, que puede funcionar como la primera respondiente ante una emergencia. Otras estrategias para una mejor respuesta son un ancho de calle mínimo de 6 metros y altura de 4.5 sin obstrucciones (para maniobrabilidad de vehículos de emergencia) y carriles confinados para transporte público que aquéllos pueden aprovechar evitando atorarse en el tránsito.


Lo mejor de todo -> el concepto de resiliencia urbana se ha posicionado en los últimos años, su aplicación a escala local fortalecería temas como el que aquí se presenta.

Lo más interesante -> hay factores de diseño vial que aumentan la probabilidad de accidentes más que la velocidad, pero son menos considerados en reglamentos de tránsito.

Incrementa tus probabilidades -> las técnicas de placemaking permiten la creación de espacios más adecuados (y seguros) desde la comunidad. Aprende aquí de qué trata.

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