Ciclovías solares cubiertas

El clima es una constante preocupación para las y los ciclistas. No es que no se pueda pedalear en condiciones sumamente incómodas, como el granizo, la nieve o temperaturas superiores a los 40°, pero este tipo de situaciones, sin duda, incrementa el riesgo de conducción que ya de por sí es elevado en la mayor parte de las ciudades del mundo. Si uno ingresa al buscador Google las palabras biking y weather, encontrará más de 100 millones de resultados que suelen hablar de cómo sobrevivir como ciclista a varias condiciones climáticas. No deja de sonar paradójico que, justo el modo de transporte que puede ayudar a salvar al clima del planeta sea el que más deba de protegerse de él.

Ciclovas solares cubiertas

Sin embargo, con un poco de visión y otro tanto de inversión pública, se antoja posible que algunos inconvenientes puedan ser reducidos para quienes se transportan empujando los pedales. Por ejemplo, en la carretera que va de Daejeon a Sejong en Coreal del Sur encontraron una forma muy sencilla de proteger a los ciclistas del sol: cosechándolo. Así de simple. Basta alinear una techumbre de páneles solares para que la energía solar llegue a los hogares, no a los ciclistas. Mide más de 30 kilómetros. El establecimiento de estructuras a modo de techumbres continuas a lo largo de las ciclovías podría tener funciones adicionales. Por ejemplo, la captación de lluvia, la conducción de agua potable mediante tuberías (sin tener que excavar, y tal vez reduciendo la vulnerabilidad del sistema de agua frente a sismos o hundimientos diferenciales), la reducción de ciertos cableados aéreos o la disponibilidad de espacio para nuevos cultivos urbanos; no necesariamente todo al mismo tiempo, sino dependiendo de lo que tenga más urgencia en el lugar donde se construya. Con medidas prudentes como la elección de materiales y espacio suficiente para maniobrar, estas cubiertas no tendrían por qué ser un riesgo para el tránsito ciclista ni el tránsito ciclista para las cubiertas.

Existen además ciclovías solares descubiertas, cuyas superficies (sobre las que las bicis ruedan) aprovechan la luz del sol. Pero esas son tema de otro texto.

Aun cuando las ciclovías techadas solares no siempre sean posibles, otra forma de reducir los efectos del clima en el ciclista es proveerle de estacionamientos donde pueda dejar su vehículo en caso de necesitar cambiar de transporte a uno menos expuesto (como el metro) proveerles de espacios de descanso donde puedan refugiarse de un tiempo complicado. Montreal ha implementado ambas estrategias, siendo característicos de esta ciudades esos lugares de descanso (que pueden ser viejos contenedores adaptados) llamados parklets.


Lo mejor de todo -> ya existe cuando menos un a nivel mundial y es de proporciones considerables, lo que suele inducir a su aplicación en otras localizaciones.

Lo más interesante -> si bien el ciclismo urbano contribuye a reducir emisiones de GEI, una infraestructura como la propuesta podría mejorar todavía su aportación.

Incrementa tus probabilidades -> aprender sobre cómo se hacen las mejores ciclovías puede llevarte a viajar con tu bicicleta; conoce lo necesario para llevarla contigo de paseo.

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