Música sobre la ciudad de México

La ciudad de México tiene cadencias vertiginosas. Pero nada le devuelva su ritmo, melodía y armonía (que sólo a veces muestra) si no es la música sobre ella. Desde valses escritos sobre avenidas de cinco carriles que inician en clave de sol, hasta canciones underground como las que hablan del metro.

Música sobre la ciudad de México

Muchos músicos han dedicado sonidos y silencios a nuestra ahora bulliciosa urbe. Juventino Rosas escribió valses que balanceaban los cuerpos de los capitalinos sobre los firmes suelos de los salones como si se tratara del vaivén del agua. Su vals Sobre las olas se habría inspirado en un manantial tal vez por el río de la Magdalena, quizá por Cuautepec. Su Sueño de las flores se refiere a Santa Anita Zacatlamanco, donde vendían flores a los paseantes junto al canal de la Viga, que era entonces navegable. Otros autores de décadas cercanas compusieron sobre sitios que algún día fueron campiranos: Carlos Chávez tituló su obertura republicana Chapultepec, Felipe Villanueva compuso La caída de las montañas de Tecámac (tristemente su partitura fue extraviada).

No sólo la naturaleza mereció loores. Manuel M. Ponce escribió Malgré tout, haciendo referencia a la escultura homónima de Jesús Contreras que se colocó en la Alameda. Amado Nervo escribió que Contreras la realizó después de amputado su brazo derecho. En realidad, Contreras sí perdió el brazo y sí continuó esculpiendo, aunque esta escultura es anterior. Pero la popularización del mito derivó en esa bellísima obra de Ponce que se toca en piano sólo con la mano izquierda. Otra obra con tanta originalidad como la anterior es la Sinfonía vapor de Melesio Morales. Se refiere al ferrocarril y fue estrenada en 1969 en presencia del presidente Juárez por la llegada del primer tren a Puebla, proveniente de Buenavista en la ciudad de México. Su originalidad consiste en la ideó para usar una locomotora como parte de la orquesta una década antes de que la Obertura 1812 de Tchaikovsky con cañones y ocho antes de La máquina de escribir de Anderson.

La musicalidad de la ciudad continuó en épocas siguientes incorporando bullicios y colores. Destacan dos obras de mismo título: el danzón de Tomás Ponce y la obra sinfónica de Aaron Copland llamadas Salón México, que honran uno de los más famosos sitios para mover el cuerpo. Unas canciones aquietan su espíritu, como Mi ciudad de Guadalupe Trigo; otras lo zangolotean: Sábado Distrito Federal de Chava Flores y Chilanga banda de Jaime López. Mientras una suena a Suave Patria, otra habla de desm…oches, la última (si uno no es bien chilango) quién sabe de qué habla. El crecimiento de la metrópoli, sus caídas de edificios o el engrandecimiento de sus instituciones fueron también motivos musicales. ADO del Tri, El metro de Café Tacuba y las Hurbanistorias de Rockdrigo. Mi Distrito Federal, de los Tigres del Norte (por el sismo de 1985). El Mambo del Politécnico de Pérez Prado o Los goyas de Arturo Márquez. Todas son la música de una hermosa ciudad ruidosa.


Lo mejor de todo -> el Mambo del Politécnico y los Goyas son de las pocas piezas en las que puedes participar con los músicos en una sala de conciertos.

Lo más interesante -> otro anécdota que une a Morales con Buenavista y la movilidad fue su regreso de Italia. Sus «fans» quitaron las mulas a su carreta para jalarla ellos mismos.

Incrementa tus probabilidades -> en Ciudad de México toca más de una decena de orquestas profesionales y hay escenarios y eventos para distintos tipos de música.

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