Vigilancia absoluta vs privacidad

«La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído». La novela 1984 de George Orwell fue publicada hace siete décadas, en 1949. Aunque del 49 al 84 la tecnología de televigilancia no avanzó (ni se abarató) al punto de que la novela fuera factible, hay personas, como Joseph Cannataci, relator especial sobre privacidad de la ONU, que consideran que la realidad actual ha superado el relato de Orwell.

Vigilancia absoluta

En diversas ciudades chinas existe ya infraestructura para una vigilancia prácticamente absoluta no sólo a través de los celulares y computadoras, sino también a través de cámaras de video con reconocimiento facial en calles y espacios públicos. El gobierno asegura usarlas para impulsar conductas positivas. Por ejemplo, si un peatón cruza la calle en algún punto o momento indebido, es detectado y reconocido por el sistema y pierde puntos en su «cuenta» de buen ciudadano (crédito social); tener puntos en esta cuenta le permite ser mejor tratado por la administración en cosas como merecer ciertos puestos, comprar boletos de avión o que sus hijos vayan a buenas escuelas. Por si esto no fuera suficientemente persuasivo para no lanzarse sobre los automóviles, en algunos cruces los peatones pueden ser rociados con agua de forma automática tan pronto bajen de la banqueta en el momento equivocado. Aunque la vigilancia absoluta pueda inducir a conductas legales en la ciudad, también se puede usar para reprimir a disidentes, minorías e inducir un modo de vida monitoreando (y dando o quitando puntos de crédito social) hasta por lo que se compra en el súpermercado o los sitios web visitados.

No sólo en China, sino en el mundo, la tendencia es desplegar cámaras por todas partes. Sin embargo, hay países donde sí se protegen la privacidad de quienes son detectados por sistemas de vigilancia en el espacio público urbano y virtual. Mientras que China es el último lugar de 49 en el ranking del Índice Internacional de Privacidad 2019, los países que mejor protegen la privacidad están en la periferia europea y en América. Los lugares 1 al 5 son Grecia, Canadá, Rumania, Hungría y Argentina. Su vigilancia más moderada no ha hecho que su población se rebele más que lo que pasa, por ejemplo, en Hong Kong. Esos cinco países se encuentran ubicados en las zonas positivas de lo que pudiéramos llamar semáforos de tranquilidad, como alertas para viajeros a 2019 o el Índice Global de Paz del mismo año. Es decir, el mayor control de la vida privada que se logra con la videovigilancia no aumenta la probabilidad de vivir en paz. Debe combinarse con leyes que protejan el espacio público y la información personal como espacios de libertad que se miren sólo en situaciones muy específicas.


Lo mejor de todo -> en México hay cierto grado de protección a los datos personales; esperemos se incluya en alguna edición próxima del Índice Internacional de Privacidad.

Lo más interesante -> las manifestaciones de Hong Kong ilustran cómo aún hay estrategias para evadir la vigilancia absoluta china.

Incrementa tus probabilidades -> si quieres vivir cómo funciona la vigilancia, su control y cómo cruza líneas delgadas,  conoce el videojuego Orwell: Keeping an Eye on You.

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