Diversidad lingüística urbana

La modernidad –el período de la Historia que dio lugar a las ciudades que hoy vivimos– ha visto también la desaparición de un sinnúmero de idiomas que alguna vez se hablaron en el mundo. Puede haber muchos motivos para esta apreciación. Por una parte, no fue sino hasta el siglo XX que la academia comenzó a preguntarse (como tema de investigación) acerca de la desaparición de las lenguas, por lo que podría haber habido muchas «extinciones» previas que no quedaron registradas. Pero también, el surgimiento de ideologías nacionalistas que proponían que cada Estado nacional (los que hoy conocemos: México, Estados Unidos, Egipto, Serbia, China…) tenía un gobierno, una cultura y un idioma común a sus ciudadanos, le hicieron mucho daños a quienes no acataban o entendían ese régimen, no tenían el mismo tipo de formación o hablaban cualquier idioma distinto del que usaban los grupos dominantes. En México, por ejemplo, desde hace 500 años la élite se comunica en español.

Diversidad lingüística

Hasta hace algunas décadas, en muchas zonas de lo que hoy es la Ciudad de México se hablaban más seguido otros idiomas. En el libro De Porfirio Díaz a Zapata, de Fernando Horcasitas, la señora Luz Jiménez cuenta que en Milpa Alta, durante el Porfiriato, «no como ahora, nadie se avergonzaba de hablar el mexicano. Muchos no sabían el castellano». Doña Luz incluso cuenta que Zapata un día llegó a su pueblo invitando a la gente a unirse a su ejército con un discurso en náhuatl. Junto con los zapatistas también llegaron hablantes de otomí y zapoteco.

El porcentaje de hablantes de ciertos idiomas ha disminuido desde entonces, y ciertamente hay idiomas que se han perdido y otros que podrían dejar de usarse: del 50% al 90% en el próximo siglo si no se hace nada. No obstante, al mismo tiempo las ciudades acumulan más diversidad lingüística que antes. Esto debido a la migración. En el caso de la capital mexicana, colonias como la Viaducto Piedad, en Iztacalco, reúnen idiomas de al menos tres continentes: Europa (español, inglés y francés), América (otomí y algunas otras que las personas conozcan pero no las hablen) y Asia (cantonés y japonés); esta diversidad coincide también con una rica oferta gastronómica… hay incluso establecimientos que cuentan sólo con menú en caracteres chinos. A pocos kilómetros de distancia se localiza el municipio de Ciudad Nezahualcóyotl, donde se estima que se hablan 48 lenguas indígenas. Pero si vamos a ciudades donde la migración ha sido todavía más diversa, el número de idiomas explota. En Nueva York se hablan 700 idiomas aproximadamente. Incluso hay mapas de en qué idioma se twittea en cada parte de esa urbe.

La diversidad lingüística debe ser vista como patrimonio de todos porque siempre nos enriquecemos de estar en contacto con ideas, conceptos y hasta platillos que no podrían surgir tan bien o tan fácil en nuestro propio idioma. La mejor manera de protegerlo es usarlo y respetarlo.


Lo mejor de todo -> cada vez existe una mayor conciencia sobre la importancia de la lengua materna; su día internacional se celebra cada 21 de febrero.

Lo más interesante -> aunque no hay claridad de qué tanto conocía el náhuatl Zapata, sabemos que Hidalgo se entendía en latín, francés, italiano, otomí, purépecha y náhuatl.

Incrementa tus probabilidades -> las ciudades tienen varios idiomas y escuelas donde aprenderlos; la UNAM, el ITESM, la Ibero y varios centros culturales enseñan náhuatl.

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